Conducir sin miedo: las mujeres que abren camino en el transporte concesionado de Xochimilco
Actualmente cinco mujeres ya conducen de manera regular las unidades del corredor Xochimilco con Tulyehualco y otras nueve permanecen en proceso de capacitación.

Hasta hace unos años, Adriana Oliver Amador terminaba sus jornadas limpiando autobuses. Mientras barría el interior de las unidades, se sentaba unos segundos en el asiento del conductor para comprobar si alcanzaba los pedales. Hoy, ese lugar ya no es una curiosidad: es su espacio de trabajo.
Ella es una de las cinco mujeres que actualmente operan las unidades del corredor de transporte concesionado que conecta Xochimilco con Tulyehualco, una apuesta de la empresa Zonal Xochimilco (Zoxo) para incorporar a más mujeres al volante en un sector históricamente ocupado por hombres.
En entrevista con El Momento Metropolitano, Adriana recuerda cómo comenzó todo. “Yo empecé aquí como personal de limpieza, limpiando los autobuses en la noche. Un día, cuando me subía a limpiarlos, me sentaba y medía si alcanzaba los pedales”, cuenta entre risas.
Después de un proceso de capacitación, hace un año y medio comenzó a conducir las unidades que recorren diariamente su propia comunidad.

“Me ven y me saludan. La gente incluso me dice: ‘Dios te bendiga’. Siento que las personas también se sienten más seguras cuando una mujer va conduciendo”, relata.
La iniciativa surgió tras observar modelos de transporte en Colombia, donde la presencia de mujeres al volante es más común. Sin embargo, el objetivo no fue únicamente incorporar conductoras, sino transformar la forma en que se presta el servicio.
Óscar Pedroza Guzmán, gerente general de Zonal Xochimilco, explicó que la empresa busca erradicar prácticas que durante años afectaron la calidad del transporte, como el uso del teléfono celular mientras se conduce, los frenados bruscos o las competencias por el pasaje.
“Nos dimos cuenta de que no era un tema de género, sino de profesionalizar la conducción. Queremos operadores que manejen con responsabilidad, respeto al usuario y apego a los reglamentos”, señaló.

Actualmente cinco mujeres ya conducen de manera regular las unidades del corredor y otras nueve permanecen en proceso de capacitación.
Para Brenda Noelia Prado Martínez el reto fue todavía mayor. Antes trabajaba en el área de monitoreo de la empresa y nunca había manejado un automóvil.
“No había manejado carro, nada. Aquí mismo me capacitaron desde cero”, cuenta.
Hoy recuerda con especial cariño la reacción de una pasajera que abordó el autobús junto con sus hijas.
“Escuché que una niña dijo: ‘Mira mamá, una mujer manejando’. Y su mamá le respondió: ‘Sí hija, vamos a ir bien'”.

Aunque la capacitación incluye meses de práctica, enfrentarse por primera vez a una unidad de casi nueve metros de largo con pasajeros a bordo impone respeto.
“Cuando ya vas con usuarios sí te pone de nervios”, admite Ivón González, de 31 años.
Sin embargo, asegura que una de las mayores sorpresas ha sido el respaldo de sus compañeros.
“Hemos recibido bastante apoyo moral de parte de ellos. Son muy buenos compañeros y eso también ayuda a ganar confianza”.

Para Marisol Pérez, de 35 años, convertirse en conductora también significó trabajar cerca de casa después de años de trasladarse a otros municipios por motivos laborales.
“Nadie en mi familia se dedica a esto; soy la primera. El apoyo de ellos es lo que me impulsa a seguir echándole ganas todos los días”, comenta.
Más allá de operar un autobús, las cuatro coinciden en que su presencia envía un mensaje a otras mujeres que nunca habían considerado dedicarse al transporte público.
“Que se animen, que no tengan miedo. Todas podemos hacer lo mismo que un hombre”, afirma Adriana.



