Gorditas de trigo con piloncillo, el tradicional postre mexicano que lucha por no desaparecer
Este emblemático antojito dulce, heredado de la época virreinal y presente durante décadas en las calles del centro de México, enfrenta una creciente pérdida de popularidad y espacios de venta.

Las gorditas de trigo con piloncillo fueron durante generaciones uno de los postres callejeros más representativos de ciudades como Ciudad de México, Querétaro, Guanajuato y Jalisco. Sin embargo, factores como la transformación urbana, los cambios en los hábitos de consumo y la disminución de vendedores tradicionales han puesto en riesgo su permanencia.
Entre los sabores que marcaron la vida cotidiana de varias ciudades mexicanas destaca uno que hoy resulta cada vez más difícil de encontrar: las gorditas de trigo con piloncillo. Este tradicional postre callejero, elaborado con harina de trigo, piloncillo, canela y manteca, formó parte durante siglos de la oferta gastronómica popular en distintos puntos del centro del país.
Aunque actualmente predominan antojitos como tacos, quesadillas o tortas en las calles mexicanas, durante mucho tiempo también existió una amplia variedad de dulces tradicionales vendidos en plazas, esquinas y mercados. Entre ellos sobresalían estas gorditas delgadas que solían servirse acompañadas de mermeladas, cajeta, leche condensada u otras jaleas dulces.
Un legado gastronómico nacido en la Nueva España
El origen de las gorditas de trigo se remonta al periodo virreinal, cuando el trigo fue introducido en el territorio por los colonizadores europeos durante el siglo XVI. Aunque este cereal no era originario de América, las técnicas utilizadas para preparar estas piezas conservaban elementos de la tradición indígena, particularmente la cocción sobre comales.
Con el paso de los años, la receta evolucionó y se diversificó en distintas regiones del país. Surgieron variantes rellenas de guisos salados, mientras que otras incorporaron ingredientes dulces que dieron origen a las populares gorditas de piloncillo.
Esta versión se convirtió en una de las favoritas en ciudades como Ciudad de México, Querétaro, Guanajuato y Jalisco, donde era común encontrarlas en puestos ambulantes y mercados tradicionales.
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Un dulce que marcó generaciones
Durante buena parte del siglo XX, las gorditas de trigo con piloncillo fueron un postre habitual para familias mexicanas. Su preparación artesanal y su sabor característico las convirtieron en una opción popular para acompañar paseos dominicales o disfrutar después de una comida.
Las vendedoras las cocinaban al momento sobre pequeños comales de barro calentados con anafres, una técnica que aún sobrevive en algunos rincones del país. Una vez listas, eran servidas con distintos complementos dulces que realzaban su sabor.
Pese a su importancia dentro de la gastronomía popular mexicana, las gorditas de trigo con piloncillo enfrentan un panorama complicado. La reducción de vendedores tradicionales, la transformación de los espacios urbanos y la creciente popularidad de otros productos comerciales han contribuido a su paulatina desaparición.
En algunas ciudades, especialmente en las grandes zonas metropolitanas, resulta cada vez más difícil encontrarlas. Sin embargo, todavía existen comerciantes que mantienen viva la tradición, principalmente en localidades de Guanajuato y en algunos puntos del Centro Histórico de la Ciudad de México.
Para especialistas en patrimonio gastronómico, la permanencia de este postre representa una oportunidad para preservar parte de la memoria culinaria del país y reconocer el valor de las recetas que han acompañado a generaciones de mexicanos.



