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Récord en inversión, confianza en México

El 2025 cerró con un financiamiento externo de 40 mil 871 millones de dólares, un crecimiento de 10.8% respecto al 2024. Expertos afirman que el crecimiento refrenda la confianza de empresas internacionales para instalarse y desarrollarse en el país

México cerró 2025 con un máximo histórico en Inversión Extranjera Directa (IED): 40 mil 871 millones de dólares, un crecimiento de 10.8% respecto a la cifra originalmente publicada al cierre de 2024, informó la Secretaría de Economía (SE).

La dependencia destacó que el resultado refleja la capacidad del país para atraer capitales que impulsen la adopción de tecnologías de vanguardia y eleven la productividad de la industria nacional.

Estados Unidos se mantuvo como el principal inversionista, con 15 mil 877 millones de dólares, equivalente a 38.8% del total. Le siguieron España, con 4 mil 431 millones (10.8%); Canadá, con 3 mil 323 millones (8.1%); Países Bajos, con 2 mil 387 millones (5.8%), y Japón, con 2 mil 293 millones de dólares (5.6%).

A nivel interno, la Ciudad de México concentró más de la mitad de los flujos, al captar 22 mil 381 millones de dólares (54.8% del total) y registrar un crecimiento anual de 55.1%. Nuevo León ocupó el segundo sitio, con 3 mil 628 millones de dólares (8.9%), y un incremento de 72.9% frente a 2024.

Una buena noticia

Para Adriana García, coordinadora de Análisis Económico de México, ¿cómo vamos?, el récord es, sin duda, “una gran noticia”. Sin embargo, advierte que el dato debe analizarse en su composición: 68% de la IED corresponde a reinversión de utilidades.

“Es positivo que las empresas que ya están en el país refrenden su confianza y reinviertan sus ganancias, pero lo ideal para el crecimiento de largo plazo es que aumente el componente de nuevas inversiones”, explicó en entrevista con El Momento Metropolitano.

En 2025, las nuevas inversiones crecieron más de 100% anual, aunque apenas representaron 18% del total. García subrayó que, si bien el avance es relevante frente a 2024, todavía no se alcanzan los niveles previos a la pandemia, cuando este componente tenía mayor peso.

Aun así, consideró que el incremento envía una señal positiva: refleja confianza de nuevos inversionistas para instalarse en México y desarrollar procesos productivos más complejos, que requieren mano de obra especializada y generan empleos de mayor calidad.

En el contexto internacional, destacó que mientras los mercados emergentes registraron una caída de 2% anual en IED, México logró crecer, lo que confirma su atractivo como destino. Este posicionamiento, explicó, responde en buena medida a su integración con Estados Unidos y al impulso del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). No obstante, advirtió que la revisión del acuerdo en julio de 2026 será un punto clave para medir la consolidación de estos flujos.

También señaló pendientes internos: mayor certeza jurídica, suficiente generación de energía ante inversiones cada vez más intensivas en consumo eléctrico y mejores condiciones de seguridad pública.

Crecimiento concentrado

Desde otra óptica, Christian de la Huerta Ávila, economista de la casa de bolsa Finamex, coincidió en que se trata de un dato positivo, aunque con matices relevantes.

Con base en cifras de balanza de pagos publicadas por el Banco de México, explicó que el flujo rondó los 41 mil millones de dólares, con un crecimiento cercano al 8% anual. Uno de los motores fue el repunte de nuevas inversiones que crecieron casi 80% junto con transacciones entre compañías.

Sin embargo, advirtió que el desempeño no fue homogéneo. “Gran parte del impulso se concentró en el primer trimestre; en el segundo, tercero y cuarto trimestre los crecimientos fueron negativos”, detalló. Más de la mitad de los recursos ingresaron en los primeros tres meses del año, en medio de un entorno de incertidumbre externa, particularmente por anuncios arancelarios en Estados Unidos.

En ese escenario, México mantuvo una posición relativamente favorable frente a otros países en términos de tasas arancelarias efectivas, lo que incentivó decisiones anticipadas de inversión.

De la Huerta Ávila también llamó a la cautela sobre la sostenibilidad de la tendencia. Aunque 2024 y 2025 muestran recuperación frente a la caída de 2023, la reinversión de utilidades disminuyó 3.7% y redujo su participación dentro del total.

“No es una señal alarmante, pero habrá que esperar más datos para confirmar si estamos ante una tendencia consolidada”, apuntó, al advertir que la debilidad observada en la segunda mitad de 2025 podría extenderse a inicios de 2026.

Manufactura y finanzas lideran

Ambos especialistas coinciden en que la manufactura continúa siendo el principal receptor de capital, con cerca de un tercio del total, debido a su integración en las cadenas de valor de Norteamérica. También se observó un impulso relevante en servicios financieros, particularmente en intermediación crediticia y bursátil.

En términos regionales, aunque la Ciudad de México lidera por la concentración de corporativos y su papel como centro financiero, estados industriales como Nuevo León y el Estado de México destacan por su dinamismo manufacturero. En contraste, regiones menos integradas a las cadenas norteamericanas, como el sureste, podrían quedar rezagadas si no se implementan políticas que impulsen su integración productiva.

Históricamente, la IED contribuye a la generación de empleo y al crecimiento económico, especialmente en un contexto en el que la inversión doméstica se contrajo alrededor de 7% el año pasado.

No obstante, De la Huerta recordó que también aumentaron las inversiones de mexicanos en el exterior cerca de 10 mil millones de dólares, por lo que en términos netos el balance fue de aproximadamente 30 mil millones.

Respecto al Mundial de 2026, estimó que el impulso adicional en inversión será acotado, pues buena parte de los recursos vinculados al evento ya se ejercieron; el mayor efecto podría reflejarse en el consumo durante las semanas del torneo.

En suma, el récord de IED en 2025 confirma que México sigue siendo un destino atractivo en un entorno global complejo. Pero, como advierten los especialistas, el verdadero reto será convertir ese flujo histórico en crecimiento sostenido, empleos de calidad e integración regional incluyente.

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