Inquietud en los adultos mayores por vacunación
La reciente campaña implementada en la Ciudad de México para frenar los contagios ha generado dudas, toda vez, que las autoridades de Salud han señalado que la dosis va dirigida a la población menos de 49 años; sin embargo, el sector que supera la edad afirma sentir temor por los contagios

La reciente campaña de vacunación contra el sarampión ha generado dudas e incertidumbre entre los adultos mayores de la Ciudad de México. Destacando que las autoridades de Salud han señalado que la dosis está dirigida únicamente a personas de hasta 49 años, sin embargo, parte del sector de la población que supera la edad mencionada afirma temer un contagio.
Desde el pasado 8 de febrero, decenas de adultos mayores han acudido a los módulos de vacunación habilitados en las 16 alcaldías, buscando recibir la inmunización pese a no estar contemplados en las indicaciones oficiales. La confusión y el miedo son evidentes, ya que, muchos no entienden por qué no pueden acceder al biológico. Algunos, incluso, llevan consigo su carnet de vacunación para demostrar que no han recibido la dosis.
En el módulo de vacunación de la alcaldía Cuauhtémoc, El Momento Metropolitano constató que varios abuelitos se acercaron solicitando la vacuna. Una mujer de 69 años comentó: “Traje mi carnet para demostrar que no tengo la vacuna del sarampión y me la quiero poner porque tengo miedo de contagiarme. Vivo sola y si me enfermo, ¿quién me va a cuidar? No tengo a nadie, no sé por qué nosotros no podemos vacunarnos”.
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Otro adulto mayor expresó su frustración por la falta de información: “Solo informan para los niños y jóvenes, y hay muchos módulos, pero no nos dicen qué va a pasar con nosotros, ni por qué no debemos vacunarnos. Somos más vulnerables; nuestro sistema inmunológico ya no es tan fuerte como el de un joven”, comentó Raúl, quien decidió no aplicarse la dosis siguiendo las indicaciones oficiales.
Otra mujer mayor de 50 años explicó: “Yo cuido a mis nietos, y si ellos se contagian, me pueden transmitir la enfermedad. Es importante que nos vacunen a nosotros”.
Mientras esperaban, algunos se cuestionaban por qué no podían vacunarse, y cuando veían a otros adultos mayores formados, les pedían que no se pusieran en la fila porque solo se aplica hasta los 49 años.
Una joven comentó: “Vine a vacunarme por miedo a infectarme y contagiar a mis papás, que ya son mayores y no pueden vacunarse. La vacuna debería ser universal; nuestros viejitos corren más riesgo”.
No obstante, se presentó al menos un caso de vacunación en personas mayores de 49 años. La alcaldía Cuauhtémoc aclaró que se trataba de una persona que trabaja en un hospital y que, por estar en contacto directo con pacientes, podría recibir la dosis.




De acuerdo con la Gaceta de la UNAM, la vacuna se recomienda principalmente a quienes no cuentan con un esquema completo de inmunización. La estrategia actual contempla la aplicación de dos dosis: la primera al año de edad y la segunda a los seis años, mediante la vacuna triple viral contra sarampión, rubéola y paperas. Para los adultos mayores de 50 años que dudan de su esquema, los especialistas recomiendan consultar su historial y solo vacunarse si tienen evidencia de no haber recibido las dos dosis.
“Las personas mayores de 50 años generalmente no requieren la vacuna porque es casi seguro que, durante su infancia, estuvieron expuestas al sarampión y desarrollaron inmunidad natural. Cuando eran menores, la transmisión del sarampión era muy intensa. Por lo tanto, ya cuentan con defensas naturales contra el virus y no necesitan refuerzos”, menciona la gaceta de la UNAM.
La incertidumbre persiste entre los adultos mayores, quienes temen por su salud y buscan sentirse protegidos. La falta de información clara y la percepción de vulnerabilidad ha hecho que este sector de la población acuda a los módulos de vacunación, expresando miedo, frustración y preocupación por la posibilidad de contagio. La situación refleja la necesidad de acercar información accesible y confiable para garantizar que los adultos mayores comprendan los motivos por los que no se les aplica la vacuna y puedan tomar decisiones informadas sobre su salud.



