Quintana Roo: donde el rumbo del país también se decide
Por Jorge Sanén, Diputado de la Transformación

Hablar de Quintana Roo es hablar de uno de los territorios más estratégicos de México. No solo por su relevancia turística, sino por su peso económico, su dinamismo social y su capacidad de influir en la agenda nacional. Lo que ocurre en nuestro estado impacta directamente en la economía, la política y el desarrollo del país.
Durante décadas, Quintana Roo fue visto únicamente como un destino turístico exitoso, pero sin que ese crecimiento se tradujera necesariamente en bienestar para todas y todos. Se generaban cifras positivas en la economía, pero persistían desigualdades profundas en colonias, comunidades y zonas rurales. El desarrollo se concentraba en ciertos espacios, mientras otros quedaban rezagados.
La Cuarta Transformación cambió esa lógica. Hoy, Quintana Roo es considerado un punto estratégico dentro del proyecto nacional, no solo por su aportación económica, sino por su papel en la construcción de un modelo de desarrollo con justicia social. El objetivo ya no es únicamente atraer inversión o visitantes, sino garantizar que ese crecimiento se convierta en bienestar para quienes viven y trabajan aquí.
El estado ocupa hoy un lugar central en la agenda nacional. Proyectos de infraestructura, programas sociales, inversión en movilidad, vivienda y ordenamiento territorial forman parte de una estrategia que reconoce la importancia de Quintana Roo para el presente y el futuro del país. Obras como el Tren Maya, el Puente Nichupté o el nuevo aeropuerto de Tulum no son decisiones aisladas; responden a una visión de desarrollo regional que busca conectar al sureste con mayores oportunidades.
Pero más allá de las obras, lo verdaderamente estratégico de Quintana Roo es su gente. Aquí convergen trabajadores del turismo, jóvenes, familias migrantes, emprendedores y comunidades originarias. Esa diversidad convierte al estado en un espacio donde se reflejan muchos de los retos nacionales: crecimiento urbano, movilidad social, demanda de servicios y necesidad de justicia social.
Por eso, gobernar Quintana Roo implica también pensar en México. Cada decisión pública tiene impacto más allá de nuestras fronteras estatales. La estabilidad, la seguridad, la movilidad y el bienestar que se construyan aquí fortalecen al país entero.
Desde el Congreso del Estado, esta visión se traduce en una agenda legislativa que entiende el papel estratégico de Quintana Roo. Impulsamos leyes y políticas públicas que buscan equilibrar el crecimiento económico con el bienestar social, fortalecer los derechos de las y los trabajadores, proteger el medio ambiente y garantizar oportunidades para todas las regiones.
Hoy Quintana Roo ya no es solo un destino turístico: es un punto clave en la economía y la política nacional. Es un estado que aporta al desarrollo del país y que, al mismo tiempo, exige políticas públicas responsables, coordinadas y con visión de largo plazo.
Esa es la ruta que defendemos: un Quintana Roo fuerte, justo y estratégico, donde el crecimiento económico se convierta en prosperidad compartida y donde las decisiones nacionales se traduzcan en bienestar real para la gente. Porque cuando Quintana Roo avanza, también avanza México.




