CDMX reduce el desempleo, pero el trabajo informal y mal pagado se dispara
Por Antonio Pérez

La Ciudad de México cerró 2025 con una aparente buena noticia: el desempleo bajó. Sin embargo, detrás de la cifra se esconde un mercado laboral cada vez más frágil, donde tener trabajo no garantiza estabilidad ni ingresos suficientes para vivir en la capital del país.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, en 2024 la tasa de desocupación urbana fue de 2.9 %, mientras que para diciembre de 2025 descendió a 2.7 % en el agregado de las principales ciudades, donde la CDMX concentra una parte sustancial del empleo nacional. En términos porcentuales, esto representa una mejora de 0.2 puntos, equivalente a una reducción relativa de casi 7 % en el desempleo abierto.
No obstante, esta baja no refleja una recuperación sólida del empleo. Por el contrario, el mercado laboral capitalino muestra una tendencia clara: menos desempleo, pero más precariedad. En 2025, alrededor de 43 % de las personas ocupadas en zonas urbanas trabajaron en condiciones de informalidad, es decir, sin seguridad social, contrato ni prestaciones. Aunque esta proporción es menor que el promedio nacional, sigue afectando a millones de trabajadores en la CDMX.
A esto se suma el deterioro del ingreso. En 2025, 45 % de la población ocupada a nivel nacional ganó hasta un salario mínimo, y en las ciudades aumentó la tasa de condiciones críticas de ocupación, que pasó de 30.3 % en 2024 a 35.4 % en 2025. Esto significa que más personas trabajan jornadas largas o reciben ingresos insuficientes para cubrir el costo de vida urbano.
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El crecimiento del empleo en la CDMX se concentró principalmente en el sector terciario, sobre todo en comercio, restaurantes, servicios personales y trabajo por cuenta propia. Tan solo el comercio sumó cientos de miles de nuevos ocupados a nivel nacional entre 2024 y 2025, una tendencia que se replicó en la capital.
Sin embargo, estos sectores comparten problemas estructurales: salarios bajos, alta rotación, informalidad y ausencia de prestaciones. En restaurantes y servicios de alojamiento, el empleo creció, pero bajo esquemas temporales y con ingresos complementados por propinas. El autoempleo también aumentó, más como una estrategia de supervivencia que como una vía de movilidad económica.
En contraste, sectores como servicios corporativos, manufactura y actividades profesionales —tradicionalmente mejor remunerados— mostraron estancamiento o pérdida de plazas, reduciendo las oportunidades de empleo calificado en la capital.
En tanto, la CDMX logró reducir el desempleo entre 2024 y 2025, pero lo hizo a costa de empleos más frágiles y peor pagados. El reto ya no es solo crear trabajo, sino evitar que el empleo se convierta en una nueva forma de precariedad permanente.
