Urge arreglo en infraestructura hidráulica de presa El Capulín
Mientras los gobiernos de Huixquilucan y Cuajimalpa no atiendan de fondo las deficiencias en su infraestructura hidráulica, la presa El Capulín seguirá siendo un foco recurrente de contaminación, aun cuando se realicen trabajos de saneamiento por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), advirtieron contratistas que recientemente intervinieron en el vaso regulador.
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De acuerdo con especialistas que participaron en las labores de limpieza, los trabajos efectuados han logrado mitigar de manera temporal los malos olores y la acumulación visible de residuos; sin embargo, sin un sistema adecuado de alcantarillado y un control eficiente de las descargas de aguas residuales, el problema volverá a presentarse.
“Si no se corrige la infraestructura hidráulica de las demarcaciones, la presa inevitablemente regresará a las condiciones que tenía: un basurero de aguas negras y un foco de infección”, alertó Juan Bruno Arana, ingeniero de la Constructora Unión, en entrevista exclusiva con El Momento Metropolitano.
El especialista explicó que una de las principales causas de la contaminación es que, ante la ausencia de redes de drenaje funcionales, habitantes de colonias vulnerables descargan sus aguas residuales directamente en ríos y arroyos que desembocan en la presa El Capulín, ubicada en el Estado de México.



Este diagnóstico fue confirmado durante los trabajos recientes realizados por la empresa constructora, que incluyeron la aplicación de químicos para contrarrestar la suciedad y contaminación acumulada en el cuerpo de agua, el cual es administrado por la Conagua.
“También el año pasado tuvimos un contrato para desazolvar el río San Joaquín, y ahí nos dimos cuenta de que, sobre todo en colonias populares, las descargas se hacen directamente al cauce”, relató Arana.
La problemática, que durante años expuso a los habitantes de zonas aledañas a riesgos de enfermedades gastrointestinales, respiratorias y oculares, no es nueva. Según la Asociación de Colonos de la Herradura, la contaminación de El Capulín se arrastra desde la década de 1980 y responde a fallas estructurales nunca atendidas por las autoridades locales.
La organización civil señaló que la presa recibe descargas que también afectan al arroyo San Fernando, así como a los ríos Frío, de la Loma, la Pastora y Hondo. Ello resulta particularmente grave, ya que la función principal de El Capulín es regular el flujo de agua en temporada de lluvias y evitar inundaciones mediante la retención y liberación controlada del caudal.
“Debido a la falta de infraestructura municipal adecuada para el alcantarillado y a una deficiente gestión de las aguas residuales, estas aguas negras, junto con desechos como jabón y basura, son vertidas directamente en cauces naturales que terminan funcionando como colectores”
Asociación de Colonos de la Herradura
Especialistas y vecinos coinciden en que, sin una intervención estructural coordinada entre ambos gobiernos locales, los trabajos de saneamiento seguirán siendo paliativos temporales y la presa El Capulín continuará enfrentando un ciclo constante de contaminación.



