Motocicletas y autos rebasan la movilidad en la CDMX, advierten especialistas
Ray Méndez, El Momento Metropolitano – El crecimiento descontrolado de motocicletas y vehículos particulares ya rebasó el límite de lo tolerable en la Ciudad de México.
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Lo que inició como una alternativa de movilidad rápida hoy se convirtió en un problema estructural que impacta la productividad, la seguridad, la salud pública y hasta la gobernabilidad. Así lo advierte el diagnóstico entregado por asociaciones civiles, empresas, transportistas, académicos y especialistas al Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, en el marco del Primer Foro de Transporte Público y Movilidad.
El estudio advierte que la congestión vial no solo retrasa traslados, los capitalinos pierden más de 150 horas al año atrapados en el tráfico, lo que se traduce en estrés crónico, desgaste físico, pérdida de productividad y menor calidad de vida. Aun así, durante décadas la ciudad apostó por organizar la movilidad alrededor del automóvil y la motocicleta, mientras el transporte público quedó fragmentado, sin certidumbre financiera ni planeación integral.
De acuerdo con el diagnóstico, en la CDMX circulan alrededor de 6.4 millones de vehículos de motor, entre autos, camiones y motocicletas, lo que equivale a un vehículo por cada 1.4 habitantes. Sumados a los automotores del Estado de México, la región concentra casi 30% de todos los vehículos registrados en el país, presionando al límite la infraestructura vial.
Paradójicamente, el transporte privado —que ocupa la mayor parte del espacio urbano— solo realiza 7.3 millones de los 34.6 millones de viajes diarios. En contraste, el transporte público mueve 15.5 millones de viajes, de los cuales 11.5 millones se realizan en unidades concesionadas como microbuses, vagonetas y autobuses. Es decir, el sistema que sostiene la movilidad cotidiana es el que históricamente ha sido más castigado.
A este escenario se suma una alerta mayor, Humberto Morgan Colón, exdiputado y exjefe delegacional en Álvaro Obregón, advirtió que la falta de control sobre las motocicletas ya no es solo un problema de tránsito, sino una amenaza de seguridad y hasta electoral. “Hoy no existe un padrón confiable: no sabemos cuántas motos circulan, quién las conduce ni para qué. Ese vacío lo aprovecha la delincuencia”, señaló.

Crédito: Getty Images/iStockphoto
En América Latina, la experiencia es clara y alarmante. En México, la Secretaría de Salud reportó 16,772 muertes viales en 2023, mientras que en 2025, 5 de cada 10 fallecimientos por accidentes de tránsito fueron motociclistas, con 155 muertes tan solo de enero a septiembre. En Colombia, las motos concentraron más del 60% de las muertes viales en 2025; en Brasil, cerca del 40%, y en Argentina, más del 45% en varias provincias.
Morgan alertó que en países como Colombia, el sector motociclista se convirtió en un grupo de presión con peso político, capaz de influir en campañas y decisiones públicas. “Si no se regula ahora, México va por el mismo camino”, advirtió.
El diagnóstico concluye que la movilidad no se resuelve con parches ni acciones aisladas, sino con instituciones fuertes, autoridades que planeen, coordinen y evalúen, y una política integral que rescate al transporte público, regule el uso del automóvil y ponga orden en el crecimiento de las motocicletas.
De lo contrario, la ciudad seguirá pagando el costo de décadas de decisiones fragmentadas, donde el caos vial ya no es excepción, sino parte de la vida diaria.



