Israel Reyes, El Momento Metropolitano – Los miembros de la Asociación Nacional Transportista y del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano anunciaron, en conferencia de prensa, las medidas urgentes que exigirán en su negociación con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Entre sus principales demandas se encuentra la exclusión de los granos básicos como el maíz y el frijol del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), argumentando que la libre importación de estos productos pone en riesgo la seguridad alimentaria y deja en desventaja a los productores nacionales frente a mercancías subsidiadas del extranjero.
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El Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano explicó que estas medidas buscan proteger la producción agrícola nacional, garantizar la soberanía alimentaria y frenar la crisis que atraviesa el sector rural del país, que ha sido evidenciada durante varios meses de protestas y bloqueos en las principales carreteras.
Baltazar Valdez, productor de maíz y coordinador del Frente Nacional en el estado de Sinaloa, explica que el principal problema del campo en México es que no existe una buena política para el sector agroalimentario.
“Necesitamos una política que esté acorde a las necesidades nacionales de todo el sector agrícola, que nos tomen en cuenta a nosotros como campesinos, pero también a la cadena de suministro y a los propios consumidores”, señala Valdez.
El Frente también pidió que el Estado mexicano aplique los mecanismos legales de protección comercial previstos en la Constitución y en la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, como aranceles, cupos de importación, salvaguardas y pagos compensatorios ante prácticas desleales de comercio.

Otra de las demandas centrales es el establecimiento de precios de garantía para algunos productos, entre ellos el sorgo, con el fin de asegurar ingresos justos a los productores y reducir la dependencia de precios internacionales definidos en mercados especulativos, como la Bolsa Mercantil de Chicago. Los campesinos sostienen que los precios deben fijarse con base en los costos y condiciones productivas del país.
Asimismo, el Frente solicitó créditos accesibles y tasas de interés más bajas para el sector agrícola, al señalar que la actual política monetaria ha encarecido el financiamiento, limitado la inversión productiva y favorecido al sector financiero en detrimento del campo. En ese sentido, plantearon la necesidad de reorientar el papel del Banco de México para que contribuya al crecimiento económico y al desarrollo productivo.
Las organizaciones también exigieron subsidios directos a la producción agrícola, similares a los que reciben productores en otros países, así como el restablecimiento de mecanismos públicos de acopio y comercialización de granos básicos, con el objetivo de evitar la especulación y el control del mercado por empresas transnacionales.
Por su parte, los transportistas exigen que se garantice su seguridad al circular por las carreteras del país.
“Todos los días nos enfrentamos al riesgo de sufrir una extorsión, un asesinato o una desaparición”, señala David Gamboa, miembro de la Asociación Nacional Transportista
en entrevista para El Momento Metropolitano.
“El campo y el transporte es un tema que todos los mexicanos deberíamos de defender. Porque el campo produce lo que comemos y nosotros los transportistas lo acarreamos para que llegue a la mesa de las personas”, sostiene el conductor.
