Ciudad de México

Tarifazo, beneficia a dueños, no al servicio

Por: Israel Reyes

Aunque el aumento a la tarifa del transporte público concesionado en la Ciudad de México tenía como objetivo mejorar y garantizar un servicio digno para los usuarios, los choferes de las unidades señalan que la mayor parte de la ganancia ha beneficiado principalmente a los dueños de los autobuses y no al servicio o a los trabajadores.

De acuerdo con operadores entrevistados por El Momento Metropolitano, los concesionarios ahora exigen cuentas —la cuota diaria que el conductor debe pagar por el uso del vehículo— de entre 1,200 y 1,500 pesos, cuando antes del ajuste tarifario era de 800 pesos.

Centro de Transferencia Modal (Cetram) Pantitlán / Créditos: Israel Reyes

A través de un recorrido que realizó este medio de comunicación, en el Centro de Transferencia Modal (Cetram) Pantitlán, choferes de este paradero coincidieron en que la ganancia económica, tras el aumento de la tarifa, no ha sido para ellos, sino para los dueños de las unidades. Ricardo Martínez, conductor de camión, dijo que el concesionario de la unidad que opera, antes le pedía mil pesos diarios al final de la jornada como renta del transporte, ahora le exige 1,200 pesos.

“Que la gente no se confunda, ni mis compañeros ni yo estamos saliendo beneficiados de esto. Sí es cierto que ahora me pagan un poco más, pero también es cierto que tengo que pagar más al dueño de la unidad. Entonces, al final del día, no hay un cambio significativo”, señaló Ricardo.

Juan Enríquez, chofer de microbús desde hace más de quince años, señala que las condiciones económicas para los conductores se han vuelto insostenibles. Explica que anteriormente entregaba una cuenta diaria de 800 pesos, pero que actualmente esa cantidad aumentó hasta 1,500 pesos, lo que reduce de manera drástica sus ingresos. A esto se suman los gastos cotidianos de operación, como combustible y mantenimiento, que deben cubrir de su propio bolsillo.

Transporte público operativo con notorio deterioro / Créditos: Israel Reyes

El conductor afirma que las autoridades ya les advirtieron que, si en el plazo de un mes no realizan ciertos cambios exigidos a las unidades, estas serán retiradas de circulación. No obstante, advierte que cumplir con esas disposiciones resulta prácticamente imposible, ya que los ingresos que perciben no alcanzan, especialmente después de los descuentos que realizan los dueños de los microbuses, quienes no asumen los costos de las adecuaciones solicitadas.

DESCONTENTO POR INCREMENTO

El incremento de un peso con 50 centavos por viaje, aprobado en noviembre del año pasado tras un acuerdo entre autoridades y transportistas de la capital, ha causado descontento en varios de los usuarios del transporte público.

A varios meses de su implementación, la ciudadanía se cuestiona si este aumento realmente se ha traducido en el mantenimiento y mejora de las unidades. / Créditos: Israel Reyes

“Yo no he notado ninguna diferencia durante este mes. Los camiones siguen igual de feos, y el problema es que los transportistas no cambian sus unidades, aunque ya traigan los asientos todos rotos”, señaló Sergio Bautista, mientras recorre la zona del CETRAM Pantitlán para dirigirse al microbús que lo llevará a su trabajo.

Otra de las expectativas que la ciudadanía tenía respecto al aumento de la tarifa, es que hubiera un mayor número de unidades. Paulina, otra usuaria, mencionó que cada vez es más común que llegue tarde a su trabajo porque el transporte tarda mucho en pasar.

El problema es, explica Miguel Ángel —quien lleva más de 22 años conduciendo una ruta de camión que va de Pantitlán a Iztapalapa—, qué la gente espera que los operadores renueven las unidades, cuando actualmente un camión nuevo cuesta arriba de dos millones y medio de pesos, un gasto que, asegura, no se puede cubrir ni siquiera con el reciente aumento a la tarifa. Es impagable, y más si nos exigen la “cuota”.

Unidades sin cambios y sin incremento en número / Créditos: Israel Reyes

“Yo sé que la gente de por sí no lo está tomando bien, pero necesitaríamos otro aumento para lograr eso. Aunque imagínate: si con un peso la gente ya nos maltrata y nos dice cosas, ahora subiendo más el pasaje no quiero ni pensar”, señala Miguel Ángel, quien advierte que el descontento de los usuarios termina por recaer directamente en quienes están al volante.

Aunque hay quienes, a pesar de que reconocen que el incremento en la tarifa sí afecta su economía diaria, también dicen comprender las necesidades de los transportistas.

“Yo trabajo como empleada doméstica en un departamento y la verdad voy al día con lo que me pagan; entonces sí me afecta pagar más, pero también sé que es necesario para los choferes, porque la gasolina, el mecánico y todo lo demás también va subiendo de precio, y no es justo para ellos”, señala Anahí García, usuaria de un microbús del paradero Pantitlán.

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