Daniel Escobar
Un clima de incertidumbre y preocupación por cuestiones ambientales, económicas, y de preservación artística, genera en algunos capitalinos la probable demolición del Teatro Manolo Fábregas, aunque las últimas cifras reflejan un aumento en el interés por asistir a obras.
A vecinos de la colonia San Rafael, en la alcaldía Cuauhtémoc, les preocupa y entristece la situación debido, por un lado, a la perturbación de la paz en la zona como consecuencia del ruido que ocasionaría la demolición. Por otra parte, algunos negocios perderían la oportunidad de incrementar sus ingresos, y posiblemente se culminaría la identidad artística en los alrededores.
Ana Lilia maneja un billar que existe desde hace alrededor de un siglo, a escasos metros del inmueble que funcionó como teatro durante seis décadas, en el número 15 de la calle Serapio Rendón, y comentó que la preocupación que tiene respecto al derribo del edificio, consiste en el exceso de ruido que de por sí es frecuente en la demarcación.
La entrevistada expresó su inquietud, mientras que durante todo 2025 se abrieron 381 expedientes en la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), por denuncias relacionadas con exceso de emisiones sonoras.
Por otro lado, algunos operadores de restaurantes en las cercanías compartieron que mientras el teatro tuvo funciones, sus ingresos aumentaban entre un cinco y un 20 por ciento en comparación con los días que ahora son cotidianos, es decir, en los que el inmueble ya no presenta funciones histriónicas.
Lo anterior ocurría tanto por la gente que acudía a las obras, como por los ensayos que los equipos de las funciones llevaban a cabo, lo cual, a su vez, volvía la zona atractiva para visitantes que querían ver a actores famosos.
“Cuando hay teatro, es un carnaval aquí, hay artistas en la calle, la gente los ve y está muy emocionada (…) toda la gente que pasa propios y extraños”, describió Gerardo Vega, quien opera la Taquería Los Compadres, localizada muy cerca del número 15 de Serapio Rendón.
Sobre la pérdida del atractivo que la zona tenía para visitantes admiradores de artistas, Ana Lilia tiene cierta esperanza en que su viejo local, el billar Club Opera, pueda ser un remedio contra el problema, pues desde hace mucho tiempo el lugar es rentado para filmaciones en las que han participado importantes celebridades.
Ella detalló que en un año el billar es utilizado para hasta tres grabaciones, y mostró a esta casa editorial imágenes de actores que por esta razón han acudieron al negocio en 2025, sin embargo, le pidió a El Momento mantener en secrecía el nombre de las celebridades, por respeto a los proyectos fílmicos.
Mientras se reveló la probable demolición de este edificio teatral, capitalinos dedicados a la industria escénica perciben una tendencia en la Ciudad de México a centralizar las producciones histriónicas, aunque ven con optimismo indicios de un aumento en la demanda e interés por espectar obras.
“Lo que están buscando los productores teatrales es trasladar sus ofertas a otros teatros más modernos como el Centro Cultural”, compartió con esta casa editorial Víctor Argueta Domínguez, quien lleva más de 20 años trabajando como actor.
Sin embargo, el entrevistado considera que “la gente sí ha incrementado su interés por ir al teatro”, lo cual respaldan estadísticas reveladas por dependencias públicas y organizaciones dedicadas a apoyar a la industria.
De acuerdo con el INEGI, durante los 12 meses anteriores a junio de 2025 un 16.9 por ciento de la población mayor de edad a nivel nacional asistió a alguna función teatral, lo cual refleja un considerable aumento en el interés por este tipo de actividades, pues en las mediciones correspondientes de 2021 a 2024 únicamente entre un 2.1 y 10.4 porciento asistió a obras, según expuso el Instituto en su Módulo sobre eventos culturales seleccionados.
Por su parte, el portal de difusión Cartelera de Teatro registró un aumento de un 20 por ciento en las obras en activo durante el último año.
Hace unos días, el Colegio de Productores de Teatro lamentó “profundamente la demolición del Teatro Manolo Fábregas”, sin embargo, reconoció que conforme al artículo 156 fracción VII del Reglamento de la Ley de Desarrollo Urbano, “la demolición del inmueble cumple con la normativa vigente” al tratarse de una propiedad privada.
Si bien en un recorrido El Momento encontró que ya no está colocado, medios locales difundieron un cartel pegado en las cortinas del inmueble a demolerse por el gobierno de Cuauhtémoc, que encabeza Alessandra Rojo de la Vega, en el que se habría concedido una oportunidad a la población para manifestarse entre los días 21 de noviembre y 11 de diciembre de 2025, contra el derribo del teatro por tratarse de un lugar cultural.
Hasta el momento no se ha dado a conocer algún comunicado al respecto de la alcaldía o del Gobierno de la Ciudad de México, mientras que La Jornada aseguró que vecinos de la colonia San Rafael se inconformaron antes de la fecha límite con el gobierno de la alcaldía Cuauhtémoc, por aparentes inconsistencias en la publicación de la demolición.
De acuerdo con esta última información, el oficio presentado ante la Dirección de Obras y Desarrollo Urbano alega que no hubo estudios de riesgos e impacto ambiental para la demolición.




